miércoles, 1 de octubre de 2014

Ultra Trail el Ajusco


“if i get lost, hurt or die, it´s my own deem fault”

Traducido al español viene a ser algo así como: Si me lastimo, pierdo o muero es mi maldita culpa.



Que lejos y cerca esta esto de la realidad, que problemático y simple podría ser esto, sin embargo tratándose de la montaña en definitiva así debe ser; porque en efecto así es.

¿De qué estoy hablando?



ULTRA TRAIL EL AJUSCO
O lo que es lo mismo, el caos de los asfalteros en la Montaña.

Vayamos por partes.

El pasado día sábado 20 de Septiembre se llevó a cabo el debut de un Ultramaratón en uno de los mejores lugares para organizar uno. El Ajusco. Con su imponente vegetación así como altitud era el escenario perfecto para correr 13, 25 o 50 kilómetros. Con unos desniveles pesados, unos descensos técnicos, unas cascadas hermosas, unos altísimos pinos, y corredores de todas las marcas, categorías, experiencia; y así todo lo que parecía sería una gran fiesta, termino, para la mayoría, en una densa pesadilla.
 
 

Todo empezó cuando empezó tarde, esto siempre genera descontento entre los competidores de un evento, aún a sabiendas que estas cosas pueden ocurrir, el hecho de que tú te tomes todo tu tiempo para llegar con tiempo (valga la redundancia) al lugar del evento y que no empiece conforme al programa, siempre genera cierta molestia. Luego cuando nadie entendía lo que Renato Rios, amigo Primate y organizador del evento, decía por el micrófono, parecía que no tendría mayor relevancia, sin embargo los comentarios siempre ofensivos de gente que se la pasa buscando la manera de molestar eran cada vez mas.

Por fin se dio la llamada a misa para todos los feligreses del Trail Run de largas distancias que tenían en mente reventar 50km con mas de 1500 metros de ascenso, lo cual era algo considerable para la distancia a cubrir, pero de que estas condiciones tienen la apariencia como de golosinas para un niño de 4 años habido de azúcar, pues la tienen; y en efecto ahí tenías a los mas de 100 corredores que iban por esa distancia saboreándose la putiza que tenían en frente y en efecto salieron todos los peregrinos con caras de seriedad, como tratando de ocultar la mendiga felicidad que les ocasiona salir a ponerle una patiza a las patas, que sin respingar y mas acostumbradas a la friega que una esposa de pueblo a cocinar todo el maldito día, saben que no deben decir absolutamente nada puesto que solo ocasionara que el corredor en cuestión les exija aún mas.
 
 

Enrique, erá el único Primate que saldría con este grupo, su servidor, prefirió quedarse en el hermoso lugar de la salida/meta a disfrutar de un momento con los pequeños del clan, quiénes había corrido muy temprano con un frío intenso, y que aún así dejaron ver que tienen las ganas y capacidad de hacer bien las cosas, puesto que el gran Carlos Ivan ya desde temprano se había adjudicado el tercer lugar de la categoría de los menores, y eso fue por la simple razón de que una ambulancia muy, pero mucho muy imprudente (bueno, mas bien el conductor de la misma) no tuvo la decencia, capacidad, respeto o cualquier cosa que se le asemeje, de esperar a que terminara el evento infantil, y esto ocasiono que Iván tuviera que detenerse para darle el paso y el pequeño que venía detrás de él tuvo la astucia de pegarse por el lado opuesto al vehículo y salir airoso a escasos 30 metros de la meta. Aun así felicito enormemente a mi corredor, porque lo hizo estupendamente bien. Los otros dos que corrieron conjuntamente fueron mi Anakin y mi Ulises quienes  sufrieron un poco más las condiciones de ser visitantes y fue muy claro que el frío en la garganta, la escases de aíre, y la altitud les exigieron de más. Aquí tengo y quiero agradecer de la manera más sincera al capitán Trincado: Fernando Chávez, quién se dio a la tarea de correr con ellos dos, dándoles consejos, tips y alentándolos a no caminar en las subidas. Esto es algo que como líder del equipo en verdad aprecio y agradezco infinitamente.



Pero bien, regresando a la actuación de los monos, hay que decir que lo hicieron estupendo y que no se guardaron nada, la prueba es que al finalizar, hubo lágrimas de dolor, de emoción y hasta vómitos por el esfuerzo, lo que me deja bien claro que el gen de guerrero Primate lo traen en el torrente sanguíneo.



Así como iba diciendo, solo KIK, correría la distancia de 50 km; dentro de la cual tenía también a varios buenos amigos del estado dando la cara. Ellos fueron: Fernando (Cejón), Arci, Meño, Adán, e Ito que iba por la distancia de 25 km.  categoría que partió 45 minutos después conde mi Primate TIGRE, quién tengo que admitir que se había preparado a conciencia y que estaba más que listo para romper todos sus paradigmas negativos respecto del Trail Running. Ya por último solo 30 minutos después saldría la categoría de 13 km, donde JAWA y AZU; así como RBK, IVETTE y KRO, harían lo propio para demostrar que todos se habían entrenado a conciencia y que eran bien felices corriendo por la montaña. Hasta ese momento todo era felisosidad y amistosidad; buena vibra, convivio sano, desayuno exquisito en una pequeña cabaña de la región un sol que comenzaba a quitar el frío y en general todo era armonía… hasta que: CAOS!
Ivette en lo suyo, Feliz !

RBK y JAWA entusiasta en la salida.

KRO como siempre, feliz por estar ahí.

La consentida del Equipo: AZU
 

Yo no corrí y desconozco las condiciones reales de la ruta, pista, marcas, jueces, puntos clave, planos y cientos de etcéteras. A partir de aquí mis comentarios están basados solo en mi perspicacia, experiencia, objetividad y versiones tanto de mis corredores Primates, como de amigos corredores.

Para muchos es momento de dejar de leer.

Inicié este escrito con la responsiva que tuve que firmar para caballo blanco, que me parece la responsiva más simple sensata y decente que haya firmado jamás.
El Trail Running como muchos otros deportes denominados “Extremos”, ofrece la adrenalina necesaria para no sentirte una maceta en el pasillo de una vieja casa habitada por abuelos. Y es por ello que al denominarse “Deporte Extremo” tienen sus riesgos; riesgos de un altísimo grado; tanto que si muero, en efecto no es más que mi pinche culpa por terco, maniático, ideático y demás.

La ruta era algo confusa en especial la de 50 km, caminos de ida y vuelta, intersecciones, caminos compartidos para las diferentes rutas. Pero eso no fue el problema, a mi entender y, reitero que esta es solo mi humilde opinión, sacando conclusiones el gran revoltijo lo ocasionó algún corredor de la subsecuente categoría y fue agudizado por otro grupo de corredores de la ruta de 13k.

Bastó con que uno dijera: “acá ya no hay marcas” que otro continuara “pues yo vengo de allá y tampoco las hay” que uno más argumentara ante el cansancio inminente de la trepada “Esto está bien confuso” y que uno más en tono de histeria post-huracán gritara “Estamos perdidos” para que todo el grupo de corredores sin experiencia pagara la factura de no haber puesto jueces en puntos estratégicos y de no haber tenido el cuidado de ver el mapa, no ya de grabarlo en su celular.

Así empezó a reinar la anarquía en un evento que pudo tenerlo todo para ser magnífico, lugar, gente, corredores, niños, trazo, altimetría; y que desafortunadamente conjunto todo para no serlo.

En este momento quiero ser muy objetivo al mencionar que no le estoy quitando la parte que le corresponde a la organización, pero como corredor, no como organizador, debo resaltar que debemos ser perfectamente conscientes de los eventos a los que nos inscribimos, asistimos, o pretendemos ganar. Recordemos que esto es un deporte “Extremo” señores y que así como una pista puede o no estar bien marcada, existe otro sinnúmero de factores mucho más riesgosos e importantes que el 90% de los corredores nunca tuvo en mente: Pudo caer un granizo descomunal como en Villa del Carbón y borrar toda marca de la faz de la pista ¿Y?, Cualquier corredor pudo haber sido mordido por una víbora venenosa ¿Traían antídoto para veneno? ¿o pensaban echarse una miada en la herida? Si se torcían un pie o mejor dicho, si se lo fracturaban ¿Había algo en la mochila que colgaba en sus espaldas que por lo menos pudiera aminorar el dolor, no ya inmovilizar la parte afectada?

El punto es que al inscribirnos en una carrera, evento o cualquier reunión con un fin común que implique riesgos implícitos y no implícitos por ser denominado de “Alto riesgo” debemos esperar que todo mundo falle menos nosotros, todos menos uno. Al final debemos tener bien claro que es nuestra salud la que está en riesgo desde el simple hecho que no acudimos al doctor cotidianamente; mucho menos para hacernos una prueba de esfuerzo para ver si nuestro corazón está en óptimas condiciones para exigirle que me de 190 pulsaciones en una trepada con una inclinación mortífera y a una latitud en la que el poco oxígeno que pasa por nuestra nariz llega a una temperatura tan baja, que llegar a sentir que es preferible no respirar, no comemos adecuadamente y por si esto pareciera una tontería no tenemos siquiera la disciplina o intención de al menos cada tercer día, dar una trotadita de casa a la tienda o por las tortillas.

 


Es bien fácil culpar a otros de lo que le sucede a uno, sí en efecto, estamos pagando como corredores por un evento de calidad, y esperamos lo mínimo necesario para que esto sea una experiencia placentera, pero ojo no estoy hablando de la carrera de 10k que organizó tu compañero de trabajo o que una empresa de helados tiene a bien hacer. Estoy hablando de Trail Running, y es verdad que cuando digo “Me hubiese gustado perderme en el Ajusco” en verdad me hubiese gustado perderme hoooooooras en el Ajusco.

Quise escribir más, pero lo veo totalmente innecesario, ni ustedes van a cambiar su ira, odio y molestia, hacía la organización de una carrera y yo seguiré restando horas importantes de sueño a este día.
 
Por lo tanto cierro mi publicación con el siguiente comentario que además hago con toda honestidad: Benditos ustedes que se perdieron en el Ajusco, que se enfrentaron a una situación no solo desesperante, sino de histeria colectiva entre corredores de muy bajo nivel; y digo de muy bajo nivel no porque sean lentos, sino porque tuvieron la desfachatez de saquear una bolsa de playeras, tumbar un arco de meta y robarse medallas que no les correspondían, afectando solo a sus colegas que aún estaban tratando de sacar sus rutas en la montaña; a ese bajo nivel me refiero y es por ello, por haber llegado con la frente en alto, bromearon por la tarde sobre el asunto asumiendo que esto es parte del Trail, por haberse portado como todas unas damas y caballeros y sobre todo porque al día siguiente fueron a subir el Iztaccihuatl que me siento completamente orgulloso de todos ustedes.
Tienen todo mi respeto y admiración





Con profundo respeto:

Su Capitán: PANZER


jueves, 17 de julio de 2014

Debut oficial de mi Pequeño Gran Primate

Domingo 06 de Julio.

 
Salimos de casa 6:40 de la mañana, después de un pan con Nutella, que sigue sin agradarle del todo al Primate Anakin, pero que se sigue comiendo sin importar la sensación, las caras, o las pocas ganas de comer eso a tan tempranas horas. Raro, cualquier niño de su edad moriría por un desayuno como este, pero él no. El no es así.

En carretera se la pasa dormido, se mueve un poco de lugar cuando su hermano le grita desesperadamente por su nombre para que le haga caso, pero termina por desistir y quedarse dormido también, aunque solo durante lapsos.



Llegamos al San Ignacio, en el camino me pareció ver algunos corredores al costado de la carretera y al llegar a San Ignacio confirmo que la salida es por aquel lugar. Arribamos al mismo, hago los pagos correspondientes al club Galgos de Tepa (a quienes les hago un sincero agradecimiento público por el trato que nos dieron, especialmente a Miguel) y preparamos todo lo necesario para el camino.

Arreglamos todo lo necesario en el carro mientras Anakin decide al fin despertar. Típico como es el no muestra señales de nada. No entusiasmo, no angustia, no nervio.... NADA. Pero se que ganas las tiene, por que al menos, no se ha negado a recibir la paliza que tiene por delante.



Sale Anel con la ruta para subir a la cima y esperarnos por aquel lugar.  Yo mientras camino por la brecha hacia la salida con mi Primogénito, calentamos un poco, estiramos y nos alistamos para la salida.

Mis indicaciones son simples. Disfruta el paisaje, déjalos que se vayan, la meta es llegar completos a las cima.

Por fin 10 minutos mas tarde de la hora citada, se da la señal de salida. Los corredores en su mayoría del club Galgos, salen a gran velocidad, a ellos tratan de pegárseles otros más que después nos toparíamos en el camino, y al final yo y mi debutante compañero.



La ruta no la pintaron difícil y así fue. Las pendientes eran duras con pocos tramos apenas para aflojar los brazos y tomar mas aire, solo para seguir con un ascenso duro y durante tramos demasiado técnico por la piedra suelta y la erosión que formaban parte de la geografía del lugar.




Después de 2.6 kilómetros vino un trayecto de como kilómetro y medio muy bondadoso, de desniveles positivos y negativos con vistas increíbles, esta era la parte de sierra mas densa, con vegetación húmeda que permitía inclusive el crecimiento de plantas sobre los troncos de los árboles.

Esta fue la parte que mas disfrutamos, el por que pudo retomar fuerzas, disfruto de las postales que esta parte de la sierra nos regalaba y por que nos permitió dejar a algunos corredores por detrás.




Luego venia el único punto de abastecimiento, el lugar donde se separaba la ruta corta de la completa y otro ascenso de 2km con pendientes menos prolongadas pero mas inclinadas. Aquí solo traté de mantenerlo feliz; el clima fue completamente benévolo, con una frescura que por momentos era muy helada, con sombra casi total y con tiempos muy cortos de sol y calor, lo que permitió que la sed no afectara nuestro rendimiento.

A falta de algunos metros, las primeras corredoras femeniles pasaron por nuestro costado, esto de alguna manera motivo a Anakin que termino cerrando con un trote continuo y hasta veloz los últimos metros del ascenso a Cerro Gordo.



En la meta, su madre y su hermano, que dicho sea de paso, aún no tiene idea de que se trata todo esto pero que sin duda disfruta del borlote; lo esperaban con gritos de aliento. Asi mismo el personal de la organización también coreo su nombre por el altavoz y el, aún lo recuerdo muy bien; ingresó con las manos arriba arrastrando la cinta con los colores de la bandera que delimitaba la terminación de su primera gran carrera.



Cuando me acerqué a él, pude percibir una cara inmensa de felicidad, aún con lo poco expresivo que es este chamaco, y las pocas dudas que tenia al respecto de su orgullo de haber hecho esta carrera fueron despejadas cuando por la noche nos preguntó que si podía presumir sus medallas en la escuela. Nuestra respuesta fue que si y de inmediato tomó 3 de ellas: La medalla del "Cougar Trail Run", la medalla simbólica que nos dieron por apoyo al Foco y esta del Ascenso a Cerro Gordo.
Cuando vimos esto le preguntamos que por que no se llevaba las medallas de "Cartoon Network" o de otra carrera que hizo en la unidad Tucson, su respuesta fue: "Por que esas no valen" Palabras cortas a la vez que precisas.



"- Papa, fue mas difícil subir ese cerro, que hacer la barranca -"
Ese fue su comentario después de haber completado la barranca el pasado día 13 de Julio, lo que me dice que es un muchacho que disfruta enorme la naturaleza.




Hijo: Gracias por seguir los caminos de la montaña y por dejarte guiar por tu Papa.

Muchas gracias por leer.
Nos vemos en Chupinaya.

jueves, 26 de junio de 2014

Ultratrail Villa del Carbon - Debut de otro Primate en la locura de las largas distancias.

No debo de hacer esto, pero el tiempo pasa, se vienen otros eventos y al final terminaremos sin crónica, ni fotos ni nada de nada de lo que fue un evento importante en la vida de un Primate.
 
El debut en ultradistancias de Enrique Rivas González, un debutante que apenas hace 11 meses incursionó en el trail running, nada mas y nada menos que en la Chupinaya Ajijic... después de eso se volvió loco y sumo a su curriculum la Triple Corona del Circuito "Solo para Salvajes" y hace 3 semanas firmó con sudor, dolor, sufrimiento y lágrimas su primer Ultramaratón en la travesía de las sierras del Trail de Villa del Carbón.
 
No diré mas, solo pondré el video del evento y giuardaré las fotos para su crónica  esperando que ese personaje se tome el tiempo de redactar sus sentimientos; yo al haberlo acompañado solo puedo decir que estoy mas que contento y emocionado por su logro.
 
Felicidades Quique y bienvenido a una locura mas.

miércoles, 23 de abril de 2014

CABALLO BLANCO - El día "D"


El esperado día “D”

¿Del debut en Ultramaratones?

¿De correr todo un día como loco?

¿De disfrutar desde el amanecer hasta el anochecer de lo que es correr?

¿De participar en festival hippie de las carreras de montaña?

¿”D” de que…?     ¡De que!






 

4:00 de la mañana, como si tuviese una alarma incrustada en mi cerebro abro los ojos y un hambre infinita me hace buscar los panecillos que un día antes le compré a un niño que llegó con una cubeta a venderlos – Son de harina de trigo- dijo con una voz que denotaba los 12 años y le compre la cubeta completa para compartirlo con mi colegas.

“El Cejon dijo que esta era la hora para hacer el primer desayuno” es la voz en mi cabeza que aparece al momento de abrir los ojos y lo cumplo como si fuera una tarea que diera 20 puntos extra de la calificación final. Permanezco ahí, inmóvil, solo moviendo la mandíbula mientras el resto de mis compañeros de cuarto duermen. Me como 3 panes, un litro de agua con electrolitos, un plátano y vuelvo a dormir, por lo menos una hora mas.
 
“Levántate tío que hoy es el día en que dejarás de ser marica para convertirte en hombre”
Ja, ja, ja, ja, no paramos de reír los que alcanzamos a escuchar de nuevo la alarma que le programó el Cettito a Álvaro. Ipso facto se voltea hacía mí y me dice “No mames Panzer, eres tú el que estaba comiendo en la madrugada, te pasas” O sea no puede comer uno a la hora que se le de su gana, chiiiiingado.


En breve todos los corredores están preparándose a su modo para la épica batalla que se tiene enfrente, algunos como yo, callados inspeccionando cada detalle, repasando una y otra vez lo que voy a comer, cuando lo voy a comer y todo lo extra que llevo en caso de contingencias, otros con la música a todo volumen y para otros es simplemente una más. (La subjetividad de las cosas)

Salimos 5:30 de la habitación todos juntos, arribamos al lugar de la arrancada y eso era una fiesta de flashazos en todas direcciones. Todo mundo se toma fotos con el resto del mundo, quedo casi ciego de tanto deslumbramiento y me dispongo a tomar mi posición que es justo con Alejandro y Miguel, pero no pienso correr con ellos mi plan es salir y aguantar lo mas tranquilo posible por lo menos los primeros 12 km, llegar al 12 y sentir que no he corrido nada aún. Estar ahí es una sensación muy extraña a un costado tengo a un corredor con lo último en tecnología, Mochila de hidratación, GPS, monitor cardiaco, ropa de secado rápido, cool dry, super cool, ultra cool, compresión, gafas súper ligeras y todo lo que uno pudiera adquirir; por otro lado tengo a un fiel representante de una cultura legendaria que ha hecho de correr su modo de vivir, que ha corrido para comer, para alejarse, para estar a salvo, para divertirse y hoy en día, para ganar dinero ganando una carrera, con apenas unas sandalias manufacturadas por el mismo, con un taparrabos de lana y una capa colorida amarillo brillante de algodón y nada mas que una banda roja en la cabeza que le protegerán durante los 80 km.

Pasan apenas unos minutos nos abrazamos, nos deseamos suerte y éxito y en poco tiempo ya nos encontramos trotando alegremente entre los gritos, aplausos y caras de entusiasmo de todos los participantes, hasta ese punto no sentí nervios y de hecho nunca llegaron a mi, convencido que ese era mi día y que nada lo arruinaría. Me mantengo con un paso de 7:30 el km entre amigos conocidos y amigos desconocidos todos saludan, todos se desean suerte, el día comienza a clarear paulatinamente y el grupo comienza a estirarse de igual manera. Pasamos el puente y comienzan las subidas todo esto mientras me mantengo cotorreando con el Wachan. Mi estrategia si se le puede llamar así es no correr ninguna, paso rápido, zancada amplia. En esa primera subida me topo con el Brasileño del equipo TerraMaxima o algo así, al cual le estaban haciendo un documental de la carrera. Alcanzo a escuchar quejarse de sus sandalias “muito feo, muito resbaloso, no poeo correr asao” O lo que es lo mismo “Malditas chanclas del demonio” Se pone tenis y reinicia su carrera a tope, yo continuo con lo mío y al llegar al km 5 se escuchan los primero golpeteos como tambores de guerra de la armada Tarahumara. Los primero Rararmuris ya vienen de regreso perseguidos por una que otra cara conocida, entre ellas la del Cetto y Sunday que parecían enyerbados pero enfocados y aun así se dieron el tiempo de saludar a la cámara. Que personajes.








Paso a paso empiezo a saludarlos a todos. Álvaro, Cejon, Ebmanuel, Brenda, el Tridente Trincado de Adan, Paco y Manica, Fabricio, Renato y la legión del DF …. En fin a todos me doy el tiempo de saludarlos y ellos a mí la buena vibra que se demuestra será parte fundamental durante los 80km.











Llegamos al primer punto y la primera pulsera, rodeamos un pequeño templo mientras la gente presente aplaude al contingente de corredores. Me exprimo 4 naranjas en la boca, tomo una bocanada de agua y continúo sin detenerme. Cuando vengo de regreso me percato de que voy demasiado atrás por la cantidad de corredores que puedo contar a mi regreso, sin embargo no me engancho continuo así hasta la subida a los Naranjos.

Paso una vez más por el puente y este se encuentra repleto de apoyo, gente aplaudiendo, gritando, alentándote y es justo cuando los primero rayos de sol ya comienzan a pegarnos por el flanco derecho, así viene la primer subida de consideración, esta empieza por una camino anchoy poco antes de desviarte por un sendero fresco, sombreado y de mucha roca se vuelven a escuchar de nuevo las pisadas a todo galope, el pelotón puntero se mantiene a un ritmo de miedo, es todo un espectáculo verlos perseguirse unos a otros, entre ellos solo me toca ver ya a David en la posición 13 y al Sunday todavía detrás de él completamente bañado en sudor, me detengo a fotografiarlos y admirar la fortaleza con la que  vienen descendiendo, es un show que no se ve todos los días y hay que disfrutarlo, pocos metros mas y nos adentramos en el sendero antes mencionado que nos llevará hasta la primer cima.
 


 

Durante toda la subida camino, paso continuo, pisadas cortas sin mucho esfuerzo, pero mi corazón se agita, tengo dos opciones, le pido al corazón o le pido a las piernas. Entonces decido que debo dar pasos mas largos y pedirle a las piernas que me den más.






 

Durante este tramo se empiezan a ver los estragos sobre los primeros Raramuris, esos que vinieron desde lejos para ganarse un saco de maíz; puesto que con cada pulsera de los checkpoints  se hacían acreedores a un costal de este vital y básico alimento de esas culturas legendarias y nuestro de hoy en día. Niños y jóvenes son los primeros en caer, sentarse, sufrir la pesadez del calor, veo a Sergio apoyar a varios de ellos con el botiquín con el que cargaba; también veo a un grupo de 6 mujeres perfectamente vestidas con colores llamativos y brillantes que no se dejan alcanzar que se dicen palabras en lenguas que de no conozco, pero que entiendo perfectamente que se están exigiendo llegar todas juntas a la cima.
 

Así después de casí 4 horas coronamos Los Naranjos. El Coque, Sergio, Richard, Luis y Yo nos detenemos un momento, nos quitamos la mochila, surtimos de nuevo todo lo que creemos que servirá hasta el pueblo, fotos pa´l feis, naranja, pinole y mucha agua puesto que los 28° c ya rondaba nuestros cuerpos a pocas horas de esa mañana.

Empezamos la bajada cada uno a su paso y la sensación de que las prendas de compresión me están sofocando la confirmo cuando toco con mi palma el short. La desesperación me saca del camino y hago como que nadie me ve, ahí en plena brecha me quito el short y la prenda de compresión, quedando en pelotitas. Ya sin la licra siento que mis piernas resurgen concluyo que nunca más volveré a usar una maldita prenda de compresión para una carrera tan larga bajo esas condiciones climáticas, mies piernas están ágiles, libres y se sienten re contentas, tanto que en menos de lo esperado ya estoy ingresando al pueblo para completar 37 km.





Llegando al pueblo me quito también las calcetas de compresión y dejo todo en la meta,  el alboroto lo genera Miguel Luna quién ya viene de regreso y va por los últimos 14 km. Si, es cierto yo y algunos otros apenas vamos en el 37 y el tiene ya acumulados 65 km. Casi el doble de kilometraje y con la trepada más complicada todavía por delante.
 

No nos queda mas que aplaudirles, y verlos volar, en ese instante entre que dejamos algunas cosas, entre que algunos corredores son auxiliados por sus acompañantes llega Riky Gates también y es su dama quién se acerca a darle auxilio. Posteriormente nos enteraríamos que se encontraba todo rosado y que la playera que se quito tuvo que utilizarla en la entrepierna para medio sobrevivir las condiciones que ya imperaban a esas horas.

Continuamos nuestro camino el Coque y yo… el empieza a marcar el paso, yo me encuentro algo entumido y muy adolorido de mi añeja lesión, sobre todo después de haber bajado los Naranjos a buen paso y la enfriada que le di en meta al bañarme por completo. El dolor y el calor me impiden seguirle el paso y me regaño a mí mismo. Lo dejo ir y trato de engancharme en un ritmo cómodo.

Salgo del pueblo ya con mi pasito cómodo y ágil, y es justo el momento en que veo nuevamente a Álvaro y si mi mente no me engaña se que debe estar ya dentro de los primeros 10 corredores, trae una zancada larguísima, que debe ser incluso ilegal en algunos países, pero eso no le importa es un lobo cazador con sed de sangre, y vá por el que sigue, lo veo, me saluda, tiene la calma de decir: “Échele mi Panzer” y sigue su camino hacia la meta.




 

Mas delante me topo de nuevo al Coque, se encuentra conversando con Paty. Algo le sucede, un fuerte dolor no la deja continuar, él la motiva a continuar, ella olvida sus molestias y se intregra a un grupo de 4 contando a Richard. Seguimos nuestro camino y seguimos contado colegas, Sunday ya se encuentra delante del Cetto a este tardamos en verlo, luego nos topamos a Fer. Viene contento, con su peculiar estilo, baja el paso nos hace una seña que debemos parar (como si fuéramos muy rápido) y nos dice, pasando el puente, del lado derecho hay una tienda, el Wacahan pagó las Cocas para todos… Uta ese sonido me hizo la tarde, que cabrón tan especial, hay que decirlo así como es. Nos detenemos por la Cocona y caminamos un poco por las calle principal de esta pequeña población, Meño hace su aparición, saluda también a sus estilo y volvemos a ponernos en marcha de nuevo, vemos a Brenda y el coque le pregunta si falta mucho: “Pues sí, algo” uta, eso sonó a dejen de chingar y pónganse a correr. Vemos por fin el abastecimiento que nos indica que es momento de cruzar el río y subir la montaña mas pesada del recorrido, sumándole los grados centígrados que tenemos ya encima, el sol de lleno y el cansancio en piernas.
 

 
 
Paco sale airoso del puente, nos saluda y continúa, mas delante Manica hace lo propio y honestamente me preocupa mi couch: Adan. Que cosa pudo haberle sucedido que el grupo de 3 se desintegró ya, veo al Corredor del Bosque y me da el mejor tip: “ya no hay agua en el abastecimiento intermedio, traten de usar toda la que se encuentren en el camino”





Esto me hizo entrar en un pánico innecesario pero fue fructuoso. Pasaba por un charco y metía la pata, pasaba por otro y metía la visera, uno mas y me mojaba la cabeza y la cara, y así hasta que se nos acabaron los charcos y dio inicio el maldito ascenso. Iniciando este nos topamos a Adan, con un rostro sonriente pero desencajado, venía caminando con la mirada al piso. En ese punto no entendí que no quería espantarnos de lo que venía adelante, nos dijo que era poco, que estaba fácil, estrechamos las manos y siguió su camino. Esto me desmotivo un poco y lo admito, entrené tanto como pude con él, quizá no le deje hacer bien sus entrenamientos por venirme esperando siempre, quizá no fue eso, pero no era momento para partirse, cambie difícilmente el canal y decidí seguir mi camino. Luego aparecieron Mauricio y Rodolfo y estos si nos dijeron la verdad: que lo que seguía estaba de la chingada.

 

 

Una subida estilo Chupinaya nos fundió a todos los que allí nos acompañábamos, en efecto pasamos el abastecimiento y nada, yo iba buscando botes con algo de agua, no había, el que encontraba con algo del vital líquido parecía agua para café, pocos grados le faltaban para la ebullición, la constante era:  Sol, paso, sol, paso, calor, paso, corredor tirado, esquívalo, paso, Corredor sentado, pásale por un lado, da otro paso, sórbele al agua y no mires a delante, se ve que falta un chingo aún. Luis mantuvo el buen ánimo, Migue se mantenía callado y yo no paraba de quejarme del calor, sin embargo la vista de la barranca completamente iluminada era algo para recordar.

Fue una subida pesadísima, dura y hasta técnica, tanto que nos tuvimos que quitar completamente del camino cuando Renato venía bajando como maldito loco brincando entre piedras, proseguimos y después de casi 2 horas llegamos al checkpoint. El mejor de todos.

 

Lo primero que tenías para disfrutar era una sombra inmensa y fresca, tortillas recién hechas, pinole, atole, toronjas, naranjas y sillas para los asistentes. Ignacio, Luis, Richard, Coque y yo nos sentamos por un largo rato, escuchamos las pláticas del dueño de un humilde y envidiable hogar que contaba la primera vez que tuvo contacto con Micah True, y como fue que ideó esa carrera, siendo este punto el único abastecimiento en la primera edición entre Urique y Batópilas. Escuché por un momento, comí cuanto pude y concluí después de una tortilla más que era momento de empezar la bajada, era algo larga en cuanto a distancia y la inclinación no me permitiría ir demasiado a prisa. Así que era momento de emprender el regreso de nuevo a Urique.

Doy pie al regreso junto con el Caxca que ha sido mi pacer durante mas de 30km, el puede abrir la zancada, yo no, voy con pasos cortos y rápidos tratando de cuidar que el dolor de mi pierna derecha no se incremente, pero es imposible, el desnivel de ciertos tramos obliga a caer prácticamente con todo el peso y siento como cada vez la sensación de tener un torniquete en el muslo a la altura de la ingle es cada vez mayor. Vamos descontando metros y la sensación de calor es tal que me siento un pan viejo siendo tostado por hornito eléctrico. Pronto estamos con Gina, el Coque recoge su camel y yo acepto su propuesta del masaje. Me para sobre una piedra y me estira brazos y cuello, me masajea las piernas y me saca toda la tensión acumulada hasta ese momento. Le doy un a brazo inmenso y parto con el Caxca después de haber recibido la misma atención.



 
 
El cuerpo se siente diferente, es cierto, sigue igual de cansado, pero se siente un tanto mas ligero… los brazos y la espalda dejan de sentir esa tensión y bajamos de manera ágil sin complicaciones hasta el 55; es ahí, en el punto de abastecimiento que Miguel se quita los zapatos y calcetines solo para comprobar su temor: Un pie con ampollas laceradas le viene mermando el ritmo desde hace rato, yo en vambio he logrado bajar muy bien y el dolor del muslo casi ha desaparecido, no puedo correr el riesgo de enfriarlo, le comentó esto a mi colega y me indica con una seña que puedo partir sin problemas.
 
 
De algún modo me pesa dejarlo, pero tengo que continuar con lo mío. El regreso al pueblo es muy solitario y fúnebre. El atardecer detrás de las barrancas del astro sol que todo el día nos ha iluminado con bastantitas ganas inspira pensamientos de nostalgia, profundos, fuertes a la vez que confusos, contemplo en todo su esplendor el poder de la naturaleza, del tiempo, de la vida en cada roca tallada con el paso de los años y son estos pensamientos positivos los que me ayudan a mantener un paso constante hasta el pueblo. Al reingresar pos segunda vez me encuentro con Andreu Palazueloz, de Culiacan quién con cara de preocupación me pregunta sobre un corredor amigo suyo. Me da sus señas y recuerdo haberlo visto sentado al lado del sendero, de hecho recuerdo haber pasado por sobre encima de él dado el camino tan angosto, me dice que va a ir en su ayuda y me ofrece la misma. Yo solo pregunto por comida salada, a esa altura estoy asqueado de los GU y solo quiero un puñado de galletas saladas o frutos secos, el saca de su trail bag un puñado de almendras con arándanos y yo agradezco enormemente el gesto de salvación, el toma el camino contrario al que llevo y veo a lo lejos el arco de meta.


 

Al acercarme cada vez mas a la meta veo decenas de corredores siendo atendidos por la organización, temo que me detengan dado el tiempo acumulado y las condiciones en las que quizá me veo. Me mantengo con trote constante y erguido simulando que estoy entero todavía, las miradas las puedo sentir como viento en contra, es obvio que están analizando mi estatus para detenerme o dejarme continuar hacia los últimos 14 kilómetros, “mantente, corre, corre, sostente…”  es la voz que suena en mi cabeza, al pasar me indican que coma algo, alguien me toma por un costado y me lleva hasta el abastecimiento, creo que hasta aquí llegue pienso, sin embargo solo me obligan a comer y beber y me dejan continuar. Es imposible no sentir gozo por tal situación, volteo hacia los organizadores, les levanto el pulgar en son de triunfo y me dispongo a culminar la obra, como sea.


 
Llego al puente y me topo de nuevo con Fabricio y su tradicional: "Vas muy bien, te veo entero eh" Ja, ja, ja, ja!. Verlo a él en este punto y según mis cuentas en cada checkpoint; me indica que el resto de corredores ya están o bañándose en casa alegremente o está comiendo como bestias hambrientas, bien por ellos, son grandes y algún día seré como ellos, pero ahora tienes enfrente aún 12 kilómetros por resolver de la mejor forma posible.

Sigo el camino las piernas son cada vez más parecidas a un par de troncos secos, las articulaciones empiezan a sentirse resecas y hasta puedo escuchar el rechinido de las rodillas, los metatarsos del pie parecen pegados, el pie siendo de las partes más flexibles y maniobrables del cuerpo, lo siento como una tabla vieja y oxidada, sin embargo me mantengo con un trote aletargado y poco vistoso, saludo a Diego en la última subida, nos chocamos las manos, así como con otros 8 corredores que vienen disfrutando de los últimos umbrales de luz, paso un par de corredores que se encuentran tirados a la orilla del camino casi inertes esperando a uno de sus compañeros según me informan y prosigo con lo mío hasta que de pronto me quedo en medio de la oscuridad sin nada más que ver…

A partir de aquí y después de patear una roca como si fuera esta un balón de futbol, que por cierto me despedazo el dedo del pie, decido que ya no correré más, ya el tiempo se ha alargado tanto que 10 o 15 minutos mas no harán la diferencia, no veo puesto que no traigo lámpara, los que vienen  detrás con su lámpara provocan que mi cuerpo genere más oscuridad sobre el camino que tengo en frente; y los que vienen delante de mi me deslumbran con sus mismas lámparas y veo menos que de la anterior manera, pero no me estreso ni me encabrono, disfruto cada minuto que estoy ahí caminando en ese enorme escenario que tengo a mi rededor.

Sigo saludando gente pero no distingo ya sus caras. En algún punto debí toparme con el Caxca, Renato, Luis, pero no supe donde ni como. Ya las camionetas de agentes del orden empiezan a generar el desorden, manejando a velocidades que no son seguras para todos aquellos que venimos compartiendo el camino y no dejan de mencionar que ya es hora de regresar, pero nadie les hace caso, ya en este punto se debe de terminar por pura oblicación moral. Y es que después de la larga paliza que le has parado al cuerpo no puedes abandonar aquí, así como así, por eso todos ignoramos las señales y continuamos en lo nuestro disfrutando cada mendigo dolor nuevo que aqueja nuestro cuerpo. Llego al puente de nuevo pero ya no hay abastecimiento, de hecho me parece que ya no quiero nada, ni agua, ni naranjas, ni pinole ni nada de nada, las lámparas de estos dos últimos kilómetros me sacan de esa hermosa oscuridad que no había experimentado jamás, me salgo de esa tranquilidad y regreso a trotar con mucha pesadez: “¿Te queda algo? Bueno si es así es hora de derrocharlo; ¿y si no te queda nada? R=También.
 
El pueblo está a solo 1km. A este paso deben ser unos 8 minutos mas o menos, me sostengo de nuevo, ya los corredores de todas las etnias regresan a sus hogares, en ese punto tengo miedo de llegar y encontrar un arco desinflado y a nadie mas que uno que otro despistado, sin embargo no es así, a pesar de que el pueblo ya luce casi vacío el arco de meta sigue pareciendo un tianguis cultural. Esta ahí justo en frente de mi ese arco que he soñado desde hace 6 meses, no aprieto el paso, no me entusiasmo, no lloro, no me emociono pero no me decepciono… nada simplemente no puedo sentir ya mas cosas, ha sido un día lleno de todo tipo de emociones revolucionadas que me las he acabado todas, solo cruzo la meta y ya. Filiberto se acerca a felicitarme junto con Regina, los abrazo con las fuerzas apenas suficientes para no dejármeles caer encima algunos otros colegas del reto me saludan también, me ponen mi medalla, una medalla preciosa tallada en piedra verde, me dan mi hebilla, que es una de las mas hermosas medallas que me han dado y me retiro agradeciendo a todo mundo en mi cabeza. Agradezco a mi Anel que seguro habrá estado ocupada pensando en cómo estaría,  a Fernando Chávez por aquella plática mientras trotaba con Él en el metropolitano, a Adán Figueroa, por todo su tiempo y sabiduría compartida conmigo, a Miguel Gazcón por haber sido parte de muchos entrenamientos y apoyo básico para el viaje, a Brenda, Sunday, Saulo, Ebmanuel, Álvaro, David, Paco en fin y para no alargar mas esto a toda esa gente que paso de ser conocida a formar parte de este gran sueño convertido en realidad llamado “CABALLO BLANCO”

A partir de aquí, todo es diferente.